Not Safe For Work

Una oficina pública a la deriva, como sus personajes / A public office adrift, like its characters

por Daniel Burman

Dramedia oficinesca británica que ofrece una mirada matizada sobre el empleo público inglés, blanco de políticas de ajuste, sin limitarse a defenderlo o defenestrarlo, ni pintar como su opuesto y panacea la actividad privada. Lo mismo puede decirse sobre las políticas de inmigración que bosqueja. Y ofrece esa habilidad para pasar del agudo humorismo verbal británico al drama, la incomodidad e incluso la miseria sin escalas, de la mano de un grupo de personajes entrañables, contradictorios o tóxicos encabezados por Zawe Ashton, una suerte de Jennifer Aniston morena.

Katherine (Zawe Ashton) es una pujante gerente de una oficina pública londinense de políticas inmigratorias recién divorciada que es transferida a una oscura repartición de Northampton cuya continuidad pende de un hilo.

Esta miniserie es una dramedia oficinesca que podría verse como la contracara de Industry, con personajes bien delineados. En este caso, la repartición pública (también encargada de políticas inmigratorias) está a la deriva, dirigida en piloto automático por un sujeto arrasado por las drogas llamado Daniel (Sacha Dhawan), a quien se suma una galería de personajes rotos o arrasados, en algunos casos tóxicos o ingenuos, entre quienes se cuentan una gerente de recursos humanos, Jeffries (una excelente Anastasia Hille), la tremenda asistente y amiga de Daniel, Angela (notable Jo Hartley), dos empleados bastante tontos y entrañables y un ex interés amoroso de Katherine. A sus dramas personales se suma el fantasma del despido rondando sobre sus cabezas.

Not Safe for Work ofrece una mirada matizada sobre el empleo público británico, sin limitarse a defenderlo o defenestrarlo, pero como blanco de políticas de ajuste, con la angustia de perder el trabajo como permanente telón de fondo. Tampoco pinta como su opuesto y panacea la actividad privada y ofrece la misma mirada amplia, sin esquematismos, sobre las políticas de inmigración que bosqueja.

La serie funciona muy bien con su británico humorismo verbal que rápidamente vira a la depresión, la incomodidad y los padecimientos de sus personajes (o con la combinación de todo ello), transita la comedia romántica, aunque tal vez no sea tan efectiva en el plano del humorismo físico (afortunadamente escaso). Los diálogos, en todos los casos y climas, lucen una bienvenida concisión.

Más allá de sus elementos corales, el eje de la serie es Katherine, un personaje bastante dañado, rico en contradicciones, luces y sombras que es llevado adelante con carisma por una Zawe Ashton que es una suerte de versión morena de Jennifer Aniston.

British office drama that offers a nuanced look at English public employment, the target of adjustment policies, without limiting itself to defending or attacking it, or painting private activity as its opposite and panacea. The same can be said about the immigration policies he outlines. And it offers that ability to go from sharp British verbal humor to drama, discomfort and even misery nonstop, hand in hand with a group of endearing, contradictory or toxic characters led by Zawe Ashton, a kind of brunette Jennifer Aniston.

Katherine (Zawe Ashton) is a burgeoning manager of a newly divorced London public immigration policy office who is transferred to an obscure Northampton borough whose continuity is hanging by a thread.

This miniseries is an office drama that could be seen as the other side of Industry, with well-delineated characters. In this case, the public department (also in charge of immigration policies) is adrift, directed on automatic pilot by a drug-abused subject named Daniel (Sacha Dhawan), who is joined by a gallery of broken or devastated characters, in some toxic or naive cases, including a hiring manager, Jeffries (an excellent Anastasia Hille), Daniel’s tremendous assistant and friend, Angela (notably Jo Hartley), two rather silly and endearing employees, and a former love interest of Katherine. Added to her personal dramas is the ghost of the dismissal hovering over her heads.

Not Safe for Work offers a nuanced look at British public employment, not limited to defending or attaking it, but as a target of adjustment policies, with the anguish of losing one’s job as a permanent backdrop. Nor does it portray private activity as its opposite and panacea and offers the same broad, non-schematic view of immigration policies that it outlines.

The series works very well with its British verbal humor that quickly turns to depression, discomfort and the sufferings of its characters (or with the combination of all this), transits the romantic comedy, although it may not be as effective on the plane of physical humor (fortunately little). The dialogues, in all cases and climates, look welcome conciseness.

Beyond its choral elements, the axis of the series is Katherine, a quite damaged character, rich in contradictions, lights and shadows who is carried forward with charisma by a Zawe Ashton who is a kind of brunette version of Jennifer Aniston.

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