Undine / Ondina. Un amor para siempre

Un romance acuático / An aquatic romance

por Daniel Burman

Maravillosa historia de amor, con el agua como elemento aglutinador y escenario decisivo, donde el director actualiza la leyenda germánica de la ninfa Ondina con una inteligente, elegante e intensa combinación de realismo, melodrama y lo fantástico que se asoma como posibilidad.

Ondina (Undine, en alemán) nace con una leyenda alsaciana; es una mortal enamorada convertida en ninfa acuática. Luego proliferarán los cuentos alemanes y nórdicos referidos a ondinas y sirenas.

Y será justamente el agua el elemento aglutinador y el escenario decisivo de esta historia de amor que comienza con una ruptura, en una tensa escena en un bar, entre Undine (Paula Beer) y Johannes (Jacob Matschenz, de Babylon Berlin); ella es una historiadora que trabaja en un museo de Berlín dedicado a la historia y desarrollo urbano de la ciudad, haciendo visitas guiadas que toman como base enormes maquetas de la capital alemana. Pero para Undine llegará un nuevo amor en la figura de Christoph (Franz Rogowski), un buzo industrial (el primer encuentro entre ambos es sencillamente maravilloso).

¿Qué sucederá con Undine y Christoph?

Christian Petzold desarrolla una maravillosa historia de amor, que actualiza la leyenda germánica con una inteligente combinación de realismo, melodrama y lo fantástico que se asoma como posibilidad (hasta el apellido de Undine es francoalemán). Y como se dijo antes, será el medio acuático y el agua los que marquen los puntos decisivos de esta historia, narrada con precisión y elegancia. El director sabe modificar de manera magistral los ritmos de la película y logra crear por momentos sensaciones físicas en el espectador. La banda sonora es apenas un meditativo y melancólico Adagio (tocado en piano) que Bach transcribió de un concierto para oboe. Lo amoroso, romántico, imprevisible y acuático se contrapone a los largos e interesantes parlamentos de Undine en el Museo, basados en la contundencia de lo material y sólido de una ciudad (y su representación) que sin embargo se transforma buscando incorporar y modificar a la ex Berlin Este en un híbrido que pretende reparar o enmascarar lo destruido o perdido. Vemos alternadas la historia de las personas y la Historia de una ciudad que se dividió y reunificó.

Las actuaciones de Beer (ganadora del Oso de Plata a mejor actriz en el Festival de Berlin en 2020 por esta película) y Rogowski (protagonista de Great Freedom), son formidables, tan intensas como por momentos huidizas; ambos actores ya fueron vistos en la anterior Transit y parecen conformar la nueva pareja fetiche del director, en una película que es tan difícil poner en palabras, ya que es puro cine.

Wonderful love story, with water as the unifying element and decisive setting, where the director updates the Germanic legend of the nymph Ondine with an intelligent, elegant and intense combination of realism, melodrama and fantasy that appears as a possibility.

Ondina (Undine, in German) is born with an Alsatian legend; she is a mortal in love turned into a water nymph. Then the German and Nordic tales referring to undines and mermaids will proliferate.

And it will be precisely water that will be the unifying element and the decisive setting for this love story that begins with a breakup, in a tense scene in a bar, between Undine (Paula Beer) and Johannes (Jacob Matschenz, from Babylon Berlin); she is a historian who works in a Berlin museum dedicated to the history and urban development of the city, doing guided tours based on huge models of the German capital. But for Undine a new love will come in the figure of Christoph (Franz Rogowski), an industrial diver (the first meeting between the two is simply wonderful).

What will happen to Undine and Christoph?

Christian Petzold develops a wonderful love story, updating the Germanic legend with a clever combination of realism, melodrama and fantasy that appears as a possibility (even Undine’s last name is Franco-German). And as said before, it will be the aquatic environment and the water that will mark the decisive points of this story, narrated with precision and elegance. The director knows how to masterfully modify the rhythms of the film and manages to create physical sensations in the viewer at times. The soundtrack is just a meditative and melancholy Adagio (played on piano) that Bach transcribed from an oboe concerto. The amorous, romantic, unpredictable and aquatic are opposed to the long and interesting speeches of Undine in the Museum, based on the forcefulness of the material and solid of a city (and its representation) that, however, is transformed seeking to incorporate and modify the former East Berlin in a hybrid that aims to repair or mask what was destroyed or lost. We alternate between the history of people and the history of a city that was divided and reunited.

The performances of Beer (winner of the Silver Bear for best actress at the Berlin Film Festival in 2020 for this film) and Rogowski (star of Great Freedom), are formidable, as intense as at times elusive; both actors were already seen in the previous Transit and seem to make up the director’s new fetish couple, in a film that is so difficult to put into words, since it is pure cinema.

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