Top of the Lake: China Girl

Como sólo Jane Campion sabe hacerlo / As only Jane Campion knows how to do it

por Daniel Burman

Notable y duro drama policial de Jane Campion, pródigo en los climas que sólo ella sabe crear, con un gran elenco componiendo una inolvidable e inefable galería de personajes. Una amalgama perfecta entre policial y drama sobre maternidades y paternidades deseadas y no deseadas, de cómo el proxenetismo puede colarse de la manera más insidiosa y captar a las víctimas más impensadas y con una vuelta de tuerca sobre ciertos aspectos de la prostitución en Sidney.

La detective Robin Griffin (Elizabeth Moss), ahora en Sidney, debe hacerse cargo de una investigación sobre un asesinato vinculado a la prostitución.

Si bien la trama policial funciona muy bien, con escenas de gran tensión o crudeza, esta gran serie de Jane Campion es mucho más que eso, logra una amalgama ideal con un drama con las maternidades y también paternidades (así, en plural) deseadas y no deseadas y el abuso puestos en el centro de la escena. Y una inquietante descripción de cómo el proxenetismo puede colarse de la manera más insidiosa y captar a las víctimas más impensadas, a través del tremendo personaje de Puss (el sueco David Dencik), con una vuelta de tuerca sobre ciertos aspectos de la prostitución. Y como siempre en Campion, el machismo impregnando la cotidianeidad.

Griffin debe enfrentarse a ciertos traumas de su pasado, lo que la lleva a vincularse con Mary, una adolescente en potencial peligro (Alice Englert, notable) y sus padres adoptivos (Nicole Kidman y el también notable Ewen Leslie), que conforman una familia acomodada y progresista. Por otro lado, entabla un oscilante vínculo con una nueva subordinada, Miranda (gran papel a cargo de Gwendoline Christie, la alta escudera Brienne de Tarth de Game of Thrones).

Como siempre, Jane Campion (se reparte la dirección de los capítulos con Ariel Kleiman) tiene esa capacidad, gracias a sus bellos encuadres y sorprendentes locaciones, su notable dirección de actores y actrices, la fotografía y una sugestiva banda sonora, de crear climas ciertamente inefables, muy suyos y palpables, pero siempre al servicio de sus personajes con su corporalidad a flor de piel, hermanando el crudo realismo de lo que nos relata con momentos de poesía.

Y Elizabeth Moss nos ofrece otra de sus intensas composiciones en un personaje profundamente herido pero de ningún modo derrotado.

Remarkable and harsh police drama by Jane Campion, prodigal in the climates that only she knows how to create, with a great cast making up an unforgettable and ineffable gallery of characters. A perfect amalgam between police and drama about wanted and unwanted motherhood and fatherhood, how pimping can sneak in in the most insidious way and capture the most unexpected victims and with a twist on certain aspects of prostitution in Sydney.

Detective Robin Griffin (Elizabeth Moss), now in Sydney, must take charge of an investigation into a murder linked to prostitution.

Although the police plot works very well, with scenes of great tension or harshness, this great series by Jane Campion is much more than that, it achieves an ideal amalgamation with a drama with motherhoods and also fatherhoods (thus, in the plural) desired and unwanted and abuse put in the center of the scene. And a disturbing description of how pimping can sneak in in the most insidious way and capture the most unexpected victims, through the tremendous character of Puss (Swedish David Dencik), with a twist on certain aspects of prostitution. And as always in Campion, machismo permeates everyday life.

Griffin must deal with certain traumas from her past, which leads her to bond with Mary, a potentially endangered teenager (Alice Englert, notable) and her adoptive parents (Nicole Kidman and also notable Ewen Leslie), who make up a well-to-do and progressive family. On the other hand, she strikes up a rocking bond with a new subordinate, Miranda (great role played by Gwendoline Christie, the tall shieldmaiden Brienne of Tarth from Game of Thrones).

As always, Jane Campion (she shares the direction of the chapters with Ariel Kleiman) has that ability, thanks to her beautiful framing and surprising locations, her remarkable direction of actors and actresses, photography and a suggestive soundtrack, to create climates that are certainly ineffable, very his own and palpable, but always at the service of his characters with his corporeality on the surface, uniting the raw realism of what he tells us with moments of poetry.

And Elizabeth Moss gives us another one of her intense compositions in a deeply wounded but by no means defeated character.

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